domingo, 11 de marzo de 2012

Carta desde el corredor (teoría de multilocación metafísica) parte 4 de 4

LA RESPUESTA. EL DESENLACE.
HIPÓTESIS DE LA HIPERREALIDAD METAFÍSICA.

Si esta nueva realidad o realidad ampliada, en la que nacemos al morir es experimentada por todos y cada uno de nosotros, cada uno con su propio universo de interacciones vitales, con sus propias representaciones de los individuos que dejaron impronta en nuestra vida, eso significa que cada ser vivo adquiere en la muerte su propio universo de recuerdos y sentimientos, universos particulares y paralelos a todos los participantes en cada escenario.

Entonces es factible que todos los demás y nosotros mismos estemos a su vez representados y multiplicados, es decir, si estas perspectivas (cuántica y metafísica) son compatibles, cada ser vivo crea su propio universo de consciencia en el que caben sus propias copias o clones de todos aquellos que interactúan o intervienen en dicho universo suyo propio, de consciencia particular en cualquiera de sus formas, incluidas las que no comprendemos, como la de los árboles.

Se trata de la cuadratura de la dimensión anterior, una dimensión metafísica de doble dirección donde uno mismo replica a los demás y es replicado por los demás, edificándose así una múltiple hiperrealidad de presencias virtuales, por decirlo de alguna manera, o para no complicarnos con términos asociados al ciberespacio, llamémoslas realidades o presencias hiperfísicas.

Si este multiverso hiperfísico es real y observable, al menos desde testimonios de los que emprenden el tránsito sea en meditación o por medio de la muerte, podríamos calificar a los sueños como simples fotogramas de escenarios metafísicos, es decir, negativos en 4D de lo que las ecuaciones físicas teóricas identifican actualmente como 5D en adelante, al menos hasta 8D.

De esta manera, filosofías tibetanas ascéticas, europeas druídicas, chamánicas americanas y sus homólogas en otras muchas partes del mundo, y consideradas neolíticas por la comunidad científica, parecen confluir indefectiblemente con las teorías más avanzadas de la física moderna. Parece que ciencia y religión, o religión panteísta-naturalista para ser más exactos, son senderos destinados a encontrarse, caminos iniciáticos que han de desembocar, en algún momento de su evolución, en el corazón del conocimiento.

Si nuestro planteamiento es correcto, aunque la hiperrealidad sea percibida como una neblina no diseccionable que no puede ponerse a prueba en un laboratorio, un esbozo esquemático revestido de una caótica dialéctica entre intuición y razón, abordable únicamente desde un lenguaje matemático estricto bajo modelos completamente teóricos impracticables desde la realidad que llamamos vigilia, nos encontramos, filosóficamente hablando y sin necesidad de ecuaciones en constante evolución, ni axiomas consensuados para facilitar las operaciones con ellas, ante un sencillo multiverso psíquico, un universo de universos que son generados por fuerzas de fronteras vagamente definidas como son las esferas sensorial + memorística + emocional + mental + intuitiva + genética + aprendida ... = psíquica o espiritual.

Psiquis y espíritu son dos áreas que podemos estudiar de alguna manera metódica, pero nos encontramos por desgracia apenas en el punto de partida. Por la vertiente psíquica, sólo se ha estudiado la parte de las patologías que son abordables desde el punto de vista neuroquímico y farmacológico. Sobre la vertiente espiritual también nos encontramos en pañales la mayoría, el bloqueo no es menor por parte de los estamentos y presuntos guías de los monoteísmos homologados.

Estos bloqueos van a permanecer siempre rígidos y arrogantes por ambas partes, no podemos esperar aportes constructivos ni concesiones de ningún tipo por ninguno de sus representantes. Hemos de encontrar un camino intermedio que podamos respaldar tanto por ecuaciones, de esto se encargan los físicos, como por cadenas de razonamientos bien fundados que podemos construir aunando fuentes y testimonios.

Por parte tanto de la física cuántica como de la mística ascética y el recuento de ECMs (Experiencias Cercanas a la Muerte), la hiperrealidad metafísica no se queda limitada a las 4D cartesianas, por lo tanto, trabajaremos juntos cada quién con sus mejores herramientas, y remaremos en la misma dirección en medio de esta odisea del mar de los sargazos que es el camino del conocimiento.

Podrían estimarse nuevos desdoblamientos adicionales de la hiperrealidad metafísica en direcciones desconocidas que no podemos imaginar aunque los cálculos de la mecánica cuántica más arriesgados ya han empezado a esbozar, creo que van por 11D aunque no puedo afirmarlo ni desmentirlo.

Si este universo de multiversos psíquicos es generado por el registro personal de una sola vida y sus interacciones, ¿qué se podría desprender de la memoria colectiva que cada uno de nosotros albergamos en forma materia gris en nuestro sistema nervioso, desmielinizado por los propios registros de la experiencia vital? ¿Cuántos universos de desdoblamiento se generarían si cada uno de nosotros hemos vivido ya muchos trajes de piel y huesos? ¿y si estos "muchos" fueran en realidad infinitos?

Se plantea un escenario aterradoramente enorme, múltiples dimensiones todas ellas infinitas. No  somos capaces de imaginar siquiera un universo de 4D infinito, sin principio ni final... (de esta incapacidad se alimenta la teoría del big-bang), ¿qué vamos a hacer con tantas dimensiones que se empiezan a amontonar en la teoría y en la práctica?.

El big-bang nos sirve de comodín cuántico para simplificar las ecuaciones, para racionalizar lo irracional, para que nos cuadren las ecuaciones puramente cartesianas porque nuestra mente limitada cuadridimensional es incapaz de concebir lo infinito, lo eterno.

Nuestro racionalismo basado en fuerzas puntuales y cadenas de causas-efectos no puede concebir un Universo estacionario, infinito y eterno, eso nos hace sentir infinitamente pequeños y efímeros, hemos de ponerle edad y tamaño a todo lo que percibimos porque no podemos vivir sin cuantificar, de hecho, a la nueva física la llamamos cuántica porque sus cualidades nos aterran.

Necesitamos un Universo con principio y fin, un Universo a nuestra imagen y semejanza... y ni nos planteamos la posibilidad de que nosotros mismos quizás seamos infinitos y atemporales. De otro modo ¿qué pintamos en medio de un multiverso infinito? ¿Nos vamos a volver ateos de las matemáticas?

Serían tantos universos personales desdoblados como encarnaciones o retornos a la vida material hayamos experimentado, y si descartamos el creacionismo y sostenemos la pangea, todo indica que este número es también infinito.

Para colmo, parece que la relación de reencarnaciones no es unívoca ni de uno a uno, sino de una gran variedad de combinaciones, con lo que todo parece indicar que las infinitas reencarnaciones no se producen a escala discreta, es decir, en cuantums escalables numéricamente, sino en una especie de continuo no lineal, sin márgenes ni fronteras, o sea, ad quantum et qualitatum.

Estaríamos ante un universo cartesiano exterior infinito, y otro universo paralelo interior igualmente infinito que implosiona en direcciones adicionales a las conocidas, un universo no cartesiano para el cual no tenemos escalas, haciendo un total de, al menos, seis dimensiones estáticas más una línea de tiempo bidireccional, tal vez circular o cíclica, y distribuida fractalmente en una especie de árbol temporal donde el tamaño del observador determina el grosor de sus ramas, una línea temporal selvática por la que un ser humano como cualquiera de nosotros podría, con cierto entrenamiento, discurrir no sólo hacia atrás o hacia delante, sino posicionarse o acceder directamente a cualquier momento de la historia.

Los lamas tibetanos identifican estos círculos o ciclos temporales como akasha o archivos akáshicos. Muchos brujos y chamanes conocen diversas formas de acceder a diversos aspectos de la mecánica celeste, la bóveda atmosférica 4D y lo que trasluce detrás, azul de día y estrellada de noche, la Nut de los egipcios, que unificada con su gemela del espejo conforman el Multiverso 8D, que curiosamente ya conocían algunos egipcios como el Atom.

Con estos pensamientos me quedaba dormido o en algún estado parecido, manteniendo diálogos imprecisos con los protagonistas de diversas compañías, ilusiones o ensoñaciones.

Desperté de golpe en mi celda, o quizás en la última estancia del corredor, no podría asegurarlo.

Me encontraba aturdido y confuso, no sabría decir si la inyección letal fluía ya por mis venas, o si se habría complicado algún trastorno derivado de mi inanición voluntaria.

La conversación continuaba ahora a solas conmigo mismo, o tal vez con alguien que me parecía estar acompañando a mi espalda, o quizás a un lado, alguien a quien no veía pero podía sentir en una especie de diálogo de pensamientos y sensaciones donde no podría distinguir a los interlocutores. Si pudiera transcribir ese monólogo podría ser algo así:
Creo que conoces las dimensiones tradicionales de la física cartesiana ¿verdad? Alto, ancho, profundo, y la que hemos inventado para poder describir matemáticamente modelos de trayectorias, aceleraciones y demás perfiles de movimiento, es decir, el tiempo.

Las hemos bautizado con nombres realmente cortos, de una letra, curiosamente como los primeros vocablos sustantivos sumerios antes de que se inventara la primera escritura cuneiforme, son letras que fueron jeroglíficos alguna vez, y quizás lo sigan siendo, las hemos llamado  X, Y, Z y T. Son rasgos latinos que curiosamente reproducen aquellas primeras inscripciones grafoides de la humanidad, presentes todavía en todos los idiomas, runas, estelas y hasta en cuevas rupestres, curiosa analogía, son las cuatro dimensiones conocidas, las de toda la vida.

Ponle nombre a las generadas por tu psique, si es que es realmente tuya. ¿Te gusta fi? ¿pi? ¿ro?, ¿tita?... recordar un poco a los griegos no estaría mal, qué sería de nosotros sin sus benditas constantes... además Zenón de Elea figura entre los primeros en plantear el cronómetro filosófico para poner en apuros al propio Aquiles, el de los pies veloces, el de pies alados, haciéndole participar en una carrera contra una simple tortuga.

Me gusta, Figura como el primero para la historia de las escuelas, que se basa en lo poco que quedó tras los incendios de las bibliotecas protofenicias, como fue la de Alejandría, cuando la verdadera historia humana fue fundida para levantar el imperio de la moneda y el terror. Zenón lo aprendió en Menfis, aunque de nada sirve discutir a estas alturas.

Las dimensiones mías las estoy viendo ya, ya no necesitan nombre, quizás pueda preguntárselo a él mismo, Zenón en persona. Y Sócrates ¿qué me contará sobre la Atlántida?

Fascinante. Hay momentos en los que deseo abrazar las luces de la muerte, zambullirme en ellas de una vez, ya estoy sentenciado y con los ecologistas nunca hay piedad ¿porqué me hacen esperar?

Cada acción, cada reacción, por pequeña que sea, genera consecuencias y una huella en los recuerdos con forma de surco, de herida, una impronta que genera planos de existencia virtual o metafísica. Planos que ya estoy tocando, oliendo, saboreando...

Incluso los deseos intensos, las intenciones fuertes, generan este tipo de rastros que la mente recorre recurrentemente, una y otra vez, a veces de forma compulsiva y caótica. No es preciso experimentar las acciones par generar universos paralelos, parece que es suficiente con imaginarlas, o pensarlas con fuerza, para darles "vida" a todas ellas.

Deberíamos meditar mucho más cada uno de nuestros actos y pensamientos porque dichos surcos son el arado donde vamos depositando las semillas de nuestro multiversos particulares, que se despliegan en algún momento de nuestra aparente no existencia en el universo cartesiano 4D, si es que el concepto de momento tiene algún sentido en este peculiar escenario.

Deberíamos pues sembrar amor para recoger amor, para ser amor, para ser lo que somos, el resultado de una reunión de moléculas cada vez más y más complejas y sofisticadas, cadenas más y más largas de ese programa vital, que llamamos ADN una vez que se ha materializado en el marco de referencia cartesiano que la mayoría identifica como real y único.

El amor es, en sentido físico,  acreción molecular, y en sentido filosófico, una cuestión de afinidad.

Al igual que el crecimiento cristalino se produce en un medio enriquecido con reposo o enfriamiento, el crecimiento en los distintos genomas, o programas genéticos, se produce con amor, es decir, en un medio de armonía o un medio donde los factores armónicos y solidarios superan a los factores desarmónicos, caóticos o disgregadores.

Aunque cabe decir que el amor se manifiesta de múltiples y variadas formas, llegándose a invertir los papeles en ocasiones, en apariencia. Por ejemplo, volar aquel ballenero fue un acto de amor implícito, extremo, y muero por amor.

Incluso hacer el amor con gusto implica a veces cierta forma de violencia, aunque sólo sea para romper la pereza y los prejuicios que bloquean el orgasmo natural.

Deberíamos por eso coleccionar amor, coleccionar días especiales de jubilación y asueto, jubilación de júbilo o diversión, no lo que el viejo sistema impone a los ancianos, que es paralizarlos para matarlos lentamente de inactividad y aburrimiento.

Deberíamos impregnar cada acto y cada pausa, de ese destello de algarabía y alborozo que les hace ser especiales, dignos de ser recordados.

Coleccionar días lúdicos, días lúcidos, más días sabáticos y menos de turnos en fábricas de desperdicios y de necesidades innecesarias, menos minas a cielo abierto que son nuestras ciudades y nuestras explotaciones de todo el patrimonio natural (qué sexista es el leguaje, decir matrimonio natural sería considerado una especie de zoofilia filosófica).

Deberíamos dejar de lucrarnos hipotecando el futuro de todos, desertizando la morada de la vida, la biosfera, la gran Madre que pronto será otro Marte, para dar paso y peso al respeto, a la concordia y a la vida digna y diversa.

Por el momento, estamos todos muertos, ustedes tanto como yo, pues vida sin dignidad ni diversidad no es vida. Os estáis matando percebes, matando, suicidando y permitiendo que os asesinen. Creéis que algo está por llegar, y la vida simplemente se va.

Deberíamos revitalizar la biosfera que nos sostiene, y que ha permitido y determinado nuestra evolución.

La humanidad ya no se divide en conservadores y progresistas, son conceptos del pasado, el siglo negro y el nuestro, el del cambio que no llega. La humanidad hoy es sostenible, insostenible y restauradora. Las dos últimas estamos en guerra, al menos, desde el faraón Namer que es cuando comienza la cuenta del calendario Maya largo, qué cosas.

Se describió metafóricamente dicho conflicto como Osiris y Seth, Abel y Caín, Durga y Kali, Dios y el Diablo... pero la gente no quiere entender ni con un millón de formas que se lo expliquen. Parece hoy en día que cada quién adora a su contrario, a tal punto ha llegado la inversión de valores.

Qué nos vamos a llevar transcurrido nuestro margen de tiempo es un misterio insondable, qué duda cabe, pero todos los indicios apuntan a que nuestro multiverso se sostendrá, se retroalimentará de nuestras impresiones ejercidas sobre el colectivo de nuestro entorno biológico (no sólo el humano), y las impresiones que este colectivo haya dejado sobre nosotros mientras existe esa frontera del ego de la cuarta dimensión que llamamos piel.

Todo parece indicar que nuestro multiverso psíquico será todo lo que quede cuando ya no estemos... aquí y ahora, conceptos infinitesimales ambos, inventados por nuestra mente más pueril que pretende sostener la falacia de una existencia inerte, tal y como la plantean tanto los ateos como la mayoría de los religiosos monoteístas, pues los extremos se tocan.

Precisamente éstos, los hombres civilizados, me expulsan de la vida por haberla defendido. Consideran que no hay posibilidad de rehabilitación para mi conducta ni otra medida coercitiva más apropiada para mi pensamiento, pues de estar libre lo haría otra vez, volvería matar cazadores de ballenas, de focas, de osos, de elefantes, de leones o de los delfines que se comen a la pesca de los brokers y los especuladores comerciales.

Volaría esas industrias que envenenan el aire, volcaría en mitad de Manhatan, Tokio, Berlín, Pekín y Moscú todos esos buques de desperdicios que se vierten en las fosas oceánicas impunemente, antes abisales, hoy sépticas.

Lo haría por deber y por placer, por deporte, por obligación y por devoción, estos androides esclavos del dinero y magnates de la polución peligrarían verdaderamente si estuviera vivo, libre y hubiera muchos salvajes como yo.

Comprendemos perfectamente que si no elimináis a tiempo a los cuatro activistas que quedamos, las legiones de restauradores que deambulan por la Tierra podrían emularnos, y dejar el pacifismo para otro momento menos crítico.

Es comprensible que peligraría el desorden que habéis camuflado bajo etiquetas de civilización y progreso, quizás os verían como realmente sois y vuestra partida de desertización y negocio habría terminado bajo un crecimiento exponencial de seres humanos dispuestos a desterrar el miedo para devolver a los elementos de la Naturaleza el lugar sagrado que les corresponde más allá de los derechos de explotación abalados ante notarios de su corte de criminales, hijos de Seth, como este tribunal que me ha juzgado.

Estoy listo, podéis hacerlo ya, no hay rencor, cumplís órdenes, tenéis cachorros que alimentar, leyes indignas que obedecer y mandatos divinos que acatar.

Sois hueste de engendros finamente trajeados dispuestos decididamente a acabar con la vida en la Tierra por un puñado de billetes. Tenéis la cruz clavada en vuestros genes y lista también para mí, y no es el Anj, cruz de la vida y la reencarnación, sino la cruz de la muerte y los muertos, la de los clavos, la de Roma. Hacedlo ya, si es que no me lo he perdido todavía.

Esos vivos colores no pueden ser otra cosa, este paisaje no estaba antes aquí.

Las paredes y el techo de esta celda se han disipado y la conjetura que ha preparado mi mente sólo para mí, es nítida y realmente hermosa.

Puedo ahora comprender la esencia de las cosas con sólo mirarlas, mi conciencia se expande, mis seres queridos me abordan alrededor de este catre que se disuelve, todo es alegría, brillantez, todo es luz. Esto ha de ser el éxtasis de los místicos, ¡amor universal! ¿multiversal?
No sé si volveré, hay mucho por hacer y por resolver, todo está por reconstruir, no voy a rendir este planeta a estas hordas de termitas bien vestidas y tiluladas. Otras realidades que plantear... ¿ya he muerto o he vuelto? ¿qué fue del tiempo? es fantástico.

Afuegolento

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